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Bowtery, el arte de convertir moda en cerámica

Bowtery, el arte de convertir moda en cerámica

Bowtery es un proyecto de artesanía que nos llamó la atención en cuanto lo descubrimos. Unir moda y algo tan artesanal como la cerámica, nos pareció que era súper llamativo y quisimos saber un poquito más del alma que había detrás de Bowtery. Así que nos encontramos con la historia de Luis, un profe cordobés que compagina su trabajo con el de la cerámica de autor. ¡Y nos encantó! Lee, lee, verás como a ti también te encanta.

 

 

Soy Luis Torres, tengo 32 años y soy de un pequeño pueblo de la campiña cordobesa, La Rambla, conocido por su tradición alfarera. Estudié Traducción e Interpretación y después decidí estudiar Cerámica Artística en la Escuela de Arte Dionisio Ortiz de Córdoba. Soy malísimo definiéndome, porque soy muy “novelero”, como se dice en mi pueblo. Creo que soy inquieto, curioso y me gusta aprender, ver y hacer cosas nuevas. Eso me pasa en la cerámica también.

 

 

 

P: Háblanos de tus creaciones. ¿A qué dedicas tu tiempo? ¿Cuál es tu marca?

Mis dos pasiones creativas son la cerámica y la pintura. Que encajan a la perfección, por cierto. Estoy mucho más dedicado a la cerámica en la actualidad, y me gusta trabajar siempre con un concepto, mirando al presente o al futuro. Intento aprender y nutrirme de las técnicas tradicionales y usarlas y transformarlas. Además de mi nombre artístico, Luis Torres Ceramics, bajo el cual colaboro con otros artistas o trabajo la cerámica conceptual, desde hace dos años tengo una marca de complementos de moda en cerámica, conocida por mis pajaritas de gres, que se llama Bowtery.

P: ¿Siempre te has dedicado a ello? ¿Cómo te lanzaste a ser artesano?

He conocido la alfarería desde que nací. Y empecé a pintar y dibujar casi antes que a hablar. Pero, como digo al inicio, estudié traducción, me encantaba leer y viajar. Y hablar, mucho. Después de estudiar en distintas ciudades y países, volví a La Rambla. Y me di cuenta del enorme potencial que tenía mi pueblo en general, y el taller de cerámica de mi padre en particular. Ahí empezó mi andadura en el mundo de la cerámica, hace unos 9 años ya. Desde entonces he intentado formarme en distintos aspectos. Y se puede decir que fue en 2018, con el lanzamiento de mi marca Bowtery, cuando me lancé de lleno a la artesanía, de manera profesional, y motivado por la idea de comercializar las pajaritas de cerámica que me hacía para mí. Aún así, lo compagino con mi trabajo de profesor de inglés.

P: ¿Qué es lo mejor y lo peor de ser “tu propio jefe”?

Lo peor es mi carácter, que a veces no me aguanto ni yo, y no puedo librarme de mí mismo. Lo mejor es la ilusión y la recompensa cuando el trabajo acaba bien hecho. Pero es duro, es un máster de muchas asignaturas.

P: ¿Cómo aprendiste a desarrollar tu técnica? ¿Cómo es tu espacio creativo? ¿Dónde encuentras la inspiración?

Precisamente por compaginar dos trabajos y dos pasiones como son la cerámica y la enseñanza, mi día a día acaba siendo más duro y más estresante de lo normal. Siempre estoy haciendo cálculos mentales del tiempo exacto que tengo para las clases y para el taller, y tengo que sacrificar muchas cosas de las que antes hacía y muchos fines de semana por mantener el negocio vivo. Esto estoy aprendiendo a gestionarlo muy poco a poco, y estoy continuamente cambiando mi forma de organizarme.

Trabajo distintas técnicas, todas aprendidas de mi padre y los ceramistas de La Rambla y de mis maestras en la escuela de arte. A veces se aprenden por casualidad también, esto es muy típico de la cerámica.

Mi espacio creativo es el salón de mi casa y el taller de mi padre. Y, como siempre estoy de aquí para allá, cualquier hoja o papel que tenga a mano. Mi sueño es tener un espacio creativo propio, pero todavía tendré que vender algunas obras más y dar muchas más clases para poder permitírmelo. Mucha gente no sabe que el taller del ceramista no es fácil ni barato de conseguir.

La inspiración la encuentro trabajando, eso lo tengo claro. Es cuando más se multiplican las ideas. Pero sobre todo, creo que la naturaleza es la mayor fuente de inspiración para todo. En mi caso, que soy muy humanista, la sociedad también me proporciona muchos conceptos con los que trabajar.

P: ¿Qué procesos sigues? ¿Qué materiales utilizas?

Yo trabajo la cerámica desde un proceso 100% artesanal. En muchísimos de mis trabajos me preparo yo mis propias pastas y esmaltes, por tanto es muy personal y requiere mucha más atención. Me encantan los procesos tradicionales, y disfruto usándolos aunque el concepto o el diseño final sean contemporáneos. Trabajo principalmente el gres en alta temperatura (a partir de 1200ºC. Pero depende del encargo también hago cosas en porcelana o en pastas de baja temperatura (1000ºC). Aunque pueda parecer una diferencia pequeña, en cerámica, esos 200ºC de diferencia en la cocción son dos mundos completamente distintos. Como diseñador, me gusta enfrentarme a un proyecto, con unos condicionantes, y estudiar la técnica y el material más adecuados para abordarlo.

Los tiempos en la cerámica nunca son inmediatos. Hay piezas, por muy pequeñas que sean, que pueden llevar semanas de trabajo. Tenemos que pensar que las distintas técnicas requieren distintas durezas del barro, que las piezas tienen que entrar bien secas al horno, que cada cocción dura prácticamente un día entero, que cualquier prueba de esmaltes o acabados requiere de una semana entera de investigación, etc.

Cada una de mis pajaritas de cerámica Bowtery, por ejemplo, llevan mínimo una semana de trabajo detrás.

P: ¿Qué es lo que más te ha costado? ¿Qué consejo darías a un artesano novel?

Lo que más me está costando, a día de hoy, es poder dedicar todo el tiempo que me gustaría a la cerámica. Poder tener los medios para un taller propio y materializar todas las ideas que se me vienen a la mente a mi ritmo, a mi gusto y poder vivir de ello. Supongo que como cualquier artesano. Por ejemplo, me encantaría manejar el torno alfarero con maestría, y es algo que requiere horas y horas, años diría yo, y no tengo ese tiempo.

No recuerdo usar ningún truco especial, yo me considero aprendiz y me esfuerzo por conocer bien las técnicas. Seguramente, en el trabajo, si algún compañero ceramista me observara, se daría cuenta de que hago algo de una forma especial o tengo algún truco, pero es lo normal, cada maestrillo tiene su librillo, dicen. Por ahora el truco es trabajo, trabajo y más trabajo.

A algún principiante en la artesanía le diría que observe mucho, que pruebe y que empiece desde ya, de la experiencia se aprende. Y que intente diferenciarse y buscar su lugar.

P: ¿Cuál de tus creaciones es la más importante para ti? ¡Cuéntanos alguna anécdota!

Tengo muchas anécdotas, creo que se debe también al hecho de haber metido la cerámica en un mundo distinto, que es el de la moda, donde no siempre conozco los procesos propios de ese sector, y los clientes o colaboradores no conocen los procesos de la cerámica. Y ahí empieza la locura. Pero es divertidísimo. Todos mis encargos me hacen igual ilusión, porque además suelo aceptar encargos que me gustan. Pero, por destacar uno, creo que lo más curioso que he llegado a hacer es un body completo en cerámica para el diseñador de moda Leandro Cano, que además fue un enorme reto técnico y una gran satisfacción cuando lo vimos en la revista Vogue y en la Embajada de España de París durante la Semana de la Moda.

Todos mis encargos son importantes. Y todas mis creaciones propias también. Todas surgen de una idea, tienen una historia detrás, tienen un proceso que me ha enseñado algo… En este momento, por ejemplo, estoy con un proyecto que me ilusiona mucho, que se llama “Who’s the virus” y que consiste en una serie de mascarillas de cerámica que sirven de lienzo cerámico para modelar conceptos sacados de la relación del hombre con la naturaleza, como la contaminación, la destrucción de los hábitat, las enfermedades, etc. Además, tres de estas piezas fueron premiadas este verano en los Concursos Internacionales de Cerámica de La Rambla.

P: ¿Cómo podemos conseguir tus creaciones? ¿Se pueden personalizar?

Todas las piezas bajo la marca Bowtery, que siempre están relacionadas con la moda o con el concepto de la pajarita pueden comprarse en mi tienda online bowtery.com. Ahí mismo también se puede encontrar una categoría de Luis Torres Ceramics donde adquirir mis ilustraciones o piezas de cerámica decorativa y de diseño. Además, en mi perfil de Instagram @luistorresceramics tengo una Story Destacada llamada Shop donde podéis consultar qué obras tengo a la venta en ese momento y me podéis escribir por privado.

Por otro lado, suelo trabajar con otros artistas, diseñadores u otras marcas como Leandro Cano, La Joie, El Dibujo, etc. y en sus respectivas tiendas podéis comprar las piezas que trabajo para ellos.

P: ¿Impartes talleres?

He impartido talleres para niños, me encantan, y a ellos les encanta la cerámica. A principios de año comencé a dar charlas y proyecté varios talleres en escuelas de arte y distintos centros, pero con la irrupción de la pandemia todo quedó paralizado. Me encantaría poder impartir talleres sobre mis técnicas y mis conceptos en cuanto la situación nos deje.

Yo siempre digo que yo creo que la artesanía tiene futuro porque el futuro necesita a la artesanía. La artesanía cumple con los paradigmas de la vida lenta, respetuosa

Si queréis conocer más historias de artesanos con proyectos increíbles, no os perdáis la sección ¿Conoces a…? del blog. ¡Os esperamos!

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