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Decoración infantil y origami unidos en el precioso proyecto de Imakiro

Decoración infantil y origami unidos en el precioso proyecto de Imakiro

Los que nos seguís a menudo, sabéis que soy fans de la decoración en general. Pero los ambientes infantiles son los que más me chiflan. Cualquier estancia de un hogar es importante, cada una tiene un sentido y un ambiente especial. Pero las habitaciones de los niños parece que llevan como un “halo” único. Vale…depende de cómo te lo quieras montar. Pero soy de esas personas que buscan un ambiente cálido, acogedor y tranquilo en la habitación del peque. Y sé que este tipo de decoración se consigue sólo con pequeños detalles. Sobre todo, si esos detalles están hechos a mano.

Descubrí el proyecto de Belén, Imakiro, por casualidad navegando en Instagram. Mami millenial…es lo que tiene. Y me encantaron sus móviles, sus guirnaldas… Pero principalmente me encantó la armonía y el toque de realidad que desprenden sus fotos.

El origami es una de mis pasiones frustradas, junto al lettering… En una segunda vida espero tener tiempo para aprender estas técnicas porque me parece increíble lo que se puede llegar a hacer con papel, tinta y un buen chorro de paciencia. ASí que me pasé horas mirando las fotos de Belén. Y, cómo no, pronto decidí que tenía que unirse a nuestro proyecto.

Por suerte, Belén aceptó encantada. Bimadre (en unos meses) y emprendedora, nos alegra todavía más que haya sacado un huequecito en su apretado día para contarnos toda la historia que hay detrás del proyecto. ¿Sabéis qué? Cuando la recibimos, pensé que estaba leyendo un libro. Cuenta su historia con tanto detalle y pasión, que normal que sus productos sean tan…PRECIOSOS.

Hola. Soy Belén, la persona detrás de Imakiro. Nací en Barcelona, ciudad donde he crecido y vivido la mayor parte del tiempo. Cuando era pequeña me encantaba pintar y colorear. Pasaba horas pintando con mis manos. Recuerdo perfectamente los plastidecor, las ceras Manley, los rotuladores Carioca y las témperas Jovi. La asignatura de plástica era mi favorita, aunque siempre intentaba imitar la realidad. Quizás no tenía suficiente confianza en mí misma para expresarme de forma libre. Me enseñaron que el mar es azul, el sol amarillo y la tierra marrón, preocupándome por no salirme nunca de la raya.

Recuerdo mi infancia con mi madre haciendo puntes de coixí, punto de cruz, cuadros tridimensionales, figuritas de barro… Heredé de ella mi pasión por las manualidades y las artesanías. Es difícil explicar todas las emociones que me provocaba hacer cosas con mis manos, simplemente me gustaba. Sentía pasión por lo que hacía, así que decidí estudiar Bellas Artes al terminar bachillerato artístico. Tenía claro que me especializaría en pintura, pero para mi sorpresa, seguí el itinerario de conservación-restauración. Siempre he sido tímida, he cuidado mucho los detalles y disfrutaba de la soledad y el silencio.

A pesar de todo, mis inquietudes seguían ahí, y aunque siempre me había acompañado la creencia de no sentirme talentosa, descubrí, para mi asombro, que mi creatividad siempre había estado presente y simplemente tenía que encontrar Mi porqué y Mi para qué.

P: Háblanos de tus creaciones. ¿A qué dedicas tu tiempo? ¿Cuál es tu marca?

Imakiro viene de la palabra japonesa Orikami: ori “doblar” y kami “papel”. Su lectura invertida ha dado lugar al nombre de esta firma, destinada a ambientar los espacios de vida y juego de los más pequeños con productos alejados de los tópicos infantiles, producidos a pequeña escala y de forma local. Utilizo como único medio el papel, un toque de poesía y ¡mucho origami! Cada pieza está plegada y ensamblada con mis propias manos, ocupando el espacio justo y ofreciendo una gran belleza y armonía al entorno. Colores suaves, líneas simples y materiales puros inspirados en la naturaleza, en la cultura oriental y en la filosofía del menos es más.

P: ¿Qué te motivó a ser artesana?

Empecé mi trayectoria como restauradora y trabajé en el sector durante algunos años, pero sentía que necesitaba hacer algo más. Así que decidí cursar mis estudios de postgrado y máster en Gestión Cultural. Tras algunos años gestionando diferentes proyectos culturales, me di cuenta de que mis inquietudes seguían ahí. Desde ese momento, motivada en parte por la maternidad y debido a un cambio laboral, decidí, por primera vez, gestionar mi propio proyecto personal y profesional.

Y el origami…

Todo empezó con un cuadro de mariposas hecho con papeles de colores. Era el regalo “handmade” de dos grandes amigas. Fue amor a primera vista. Le dije a mi amiga que me enseñara a hacer esas mariposas tan delicadas y desde ese momento empecé a practicar origami y a crear distintas figuras. Fue tal el flechazo, que esa misma amiga me regaló un kit de Japón allá en 2016. Venían distintos papeles de doble cara perfectamente cortados y estampados con motivos de la cultura japonesa. Seguí practicando de forma autodidacta en todos mis ratos libres, siendo el arte de plegar el papel el protagonista de esta nueva aventura.

P: ¿Qué es lo mejor y lo peor de ser “tu propio jefe”?

El aprendizaje constante es una de las cosas que más positivamente valoro. Ser autónomo en proyectos creativos implica hacer de todo: Números, facturas, contabilidad, página web, tienda online, blog, newsletter, RRSS, comercial… Debes estar preparado para lo que venga, y aunque muchas veces desespera y me gustaría dedicar más tiempo a “crear”, ayuda a no “acomodarte” y a no caer en la monotonía, en la rutina y en el estancamiento profesional que implica, a veces, trabajar por cuenta ajena. Además puedes gestionar tu tiempo e intentar favorecer la conciliación familiar.

Gestionar las emociones y el estrés es uno de los aspectos más negativos. Vivir de lo que te apasiona y convertir tu hobbie en tu negocio es muy difícil, especialmente en proyectos creativos, artesanos y emocionales. Inviertes muchas horas y aprendes de forma autodidacta en muchas ocasiones. La soledad hace mucho más difícil la toma de decisiones y el control constante de los altibajos. Tu mente está en activo constantemente, por lo que es muy difícil no venirse abajo y querer tirar la toalla en muchas ocasiones.

P: ¿Dónde encuentras la inspiración?

Tras descubrir las posibilidades infinitas que tiene el papel empecé a aprender principalmente de forma autodidacta, a ver tutoriales, a leer libros especializados, a informarme acerca de otros referentes, … Viajé a Japón en 2017, justo estando embarazada de mi primera hija. Una vez allí intenté empaparme todo lo que pude de la cultura japonesa, de su gente, sus tradiciones, rituales,…y por supuesto del origami.

Descubrí un universo precioso de papeles artesanales fabricados con plantas locales, con distintos colores, texturas, motivos, etc. que me atraparon y que forman parte de mi espacio creativo.

Me inspiro en la naturaleza, en la esencia de los materiales puros, en la cultura oriental y en la filosofía del menos es más. Cada pieza está plegada y ensamblada con mis propias manos, ocupando el espacio justo y ofreciendo una gran belleza y armonía al entorno. Colores suaves, líneas simples y pureza en los materiales para despertar la curiosidad de los pequeños y no tan pequeños sin llegar a sobre estimularlos.

P: ¿Qué procesos sigues?

Cada pieza está plegada y ensamblada con mis propias manos utilizando principalmente la técnica del Origami, también conocida como papiroflexia, una técnica ancestral japonesa que consiste en el plegado del papel sin utilizar pegamento ni tijeras. Poco a poco he ido evolucionando en esta técnica hasta trabajar también con la técnica del papercutting.

Intento cuidar de nuestro planeta con diseños respetuosos. Utilizo papeles de alta calidad que permiten minimizar el impacto medioambiental y ser reciclados.

Papeles de proveedores locales y papeles artesanales de Japón y de otras partes del mundo donde se conserva todavía la antigua tradición de realizarlos a mano. Pequeños tesoros donde no intervienen las grandes tecnologías y te acercan a la naturaleza de sus materiales.

Desde que surge la primera idea y hago el primer prototipo hasta que estreno un producto nuevo y definitivo pasa mucho tiempo y hago muchas pruebas. A menudo dejo apartado el diseño o pienso que está descartado y lo retomo al cabo de un tiempo con perspectiva hasta que toma otra dirección

P: ¿Qué es lo que más te ha costado? ¿Qué consejo darías a un artesano novel?

Emprender no es nada fácil y, como comentaba, implica un gran desgaste físico y mental. En sectores creativos como el nuestro nos dejamos llevar por la parte emocional, que es la que nos empuja a seguir hacia delante a pesar de las dificultades. Animo a todo el que tenga unos minutos a leer esta entrevista y la de muchos otros creativos con talento que deciden apostar por lo que realmente les apasiona y por el cambio. Detrás de cada proyecto hay personas e historias increíbles y entrañables y solo conociendo esas historias podemos entender el Por qué y el Para qué. ¿Quién si no nosotros puede hacer que esas historias sigan adelante? Ahora más que nunca necesitamos nutrir nuestra parte emocional y llenar el mundo con nuestras creaciones.

P: ¡Cuéntanos alguna anécdota!

Recuerdo con especial cariño un móvil de medusas que me encargó Tatiana. Cuando lea esta entrevista sabrá que hablo de ella 😉 Al principio me sorprendió, nunca antes me habían pedido un móvil parecido que no fuera infantil. El reto me encantó y desde ese momento, hemos establecido una relación muy bonita. Me hizo un regalo muy especial en el nacimiento de mi primera hija y me ha hecho otros encargos. Con personas así es una maravilla crear.

Otro encargo que me hizo especial ilusión fue producir algunos objetos de atrezzo para la serie Foodie Love de Isabel Coixet. Imagínate cuando leí el primer email que me llegó con el asunto: “Material para serie de Isabel Coixet” 🙂 Proyectos así no salen cada día y es un placer enorme.

Todas tienen un significado especial, aunque empecé haciendo móviles porque me encanta la curiosidad que despiertan en los bebés cuando siguen el lento movimiento de las figuras y sus colores con la mirada, a la vez que estimulan su relajación y el sueño.

También las luces creo que son muy especiales. La luz es energía y fuente de vida y afecta a nuestro estado de ánimo. No hay nada mejor que llegar a casa, cruzar la puerta y compartir el día. Abrazarse, mirarse, tocarse… sentarse en el sofá, leer un libro y disfrutar de una atmósfera embriagadora con una luz cálida y bonita.

P: ¿Cómo podemos conseguir tus creaciones? ¿Se pueden personalizar?

Se pueden conseguir mis creaciones en mi propia tienda online. Ahora justo estoy de liquidación y lo tengo todo al 30% porque en junio estaré de baja maternal de mi segunda peque. Queda poquita cosa pero es un buen momento para conseguir cosas bonitas a muy buen precio. Al entrar, veréis que los productos no se pueden comprar directamente, la tienda ya se ha desactivado por la inminente baja maternal y porque quedaba poquito stock. Pero, si os interesa alguno, podéis escribirme un mail o contactar conmigo por Instagram.

Lo que más me gusta de trabajar con el papel a pequeña escala y de forma local es poder personalizar mis productos para que sean todavía más especiales y únicos. El tipo de papel, los colores, las figuras, etc.

P: ¿Impartes talleres?

Imparto talleres para niños y adultos, aunque ahora la situación ha cambiado algo con el coronavirus y la inminente maternidad. No obstante, estoy ofreciendo unas cápsulas junto a Casa Asia para que la gente pueda practicar origami desde casa con unos tutoriales muy sencillos que se pueden ver en mi IGTV cada lunes

Muchas gracias por publicar esta entrevista y dar visibilidad a creadores y artesanos como yo.

Seguro que nos encontramos en algún lugar 🙂

Si quieres leer más historias como ésta, de artesanos que llenan los rincones de nuestro país, visita nuestra sección ¿Conoces a…? del blog. ¡Descubrirás historias preciosas!

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