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Embarazo, o ese momento en que tu vida pega un giro de 180º

Embarazo, o ese momento en que tu vida pega un giro de 180º

Embarazo, o ese momento en que tu vida pega un giro de 180º

1 de julio de 2017. No se me olvidará esa fecha nunca. Es cuando me enteré de que iba a ser mamá. Sí, hablo en singular porque el papi se enteró al día siguiente. Llevábamos unos mesecillos intentándolo, pero quería que se llevase la sorpresa. El mes anterior no me había venido la regla. Pero me hice un test y salió negativo (en repetidas ocasiones). Ahí mi chico me “pilló” haciéndolo, por lo que pude ver la tristeza en sus ojos. Y decidí ser más cauta la siguiente vez.

Al mes siguiente, de nuevo no me bajó la regla. Y esta vez, aproveché que no estaba en casa para hacer el test. Decidí esperar bastante en ver el resultado, pues mi instinto me dijo que no habría diferente resultado a las veces anteriores.

Nos fuimos a cenar. Y al volver, entré en el baño y me quedé congelada. ¡Había dos líneas! No podéis imaginar lo que me costó no gritar de alegría y contárselo a mi chico.

Esa noche apenas dormí. Y aproveché las horas muertas para pensar cómo decírselo. Amazon fue mi gran aliado para tener el regalo perfecto en el poco tiempo que tenía. Cuando llegamos a casa por la tarde, le preparé la merienda y le puse una taza con el mensaje de “Vas a ser un gran padre. Le dije que la había visto y me había gustado para que la tuviese, pero sin más. Y por la noche, cuando terminamos de cenar, le dije si podía mirarme un momento la tripa, que parecía que me había salido un pequeño sarpullido.

Sin embargo, lo que se encontró fue un mensaje que decía: ¡Hola, papá! Se quedó alucinado. No podía ni articular palabra. En ese momento, nos cambió la vida para siempre.

A los pocos días, fuimos a mi ginecóloga de toda la vida a contarle la buena noticia y que nos dijera cuál era el proceso ahora. Sin embargo, nunca imaginamos que saldría llorando de la consulta. Cuando midió el feto, tenía un tamaño muy inferior al que se suponía que tenía que tener por las fechas de mi menstruación. Por lo que mi ginecóloga nos dijo que había dos opciones: que realmente estuviera de menos tiempo o que el embrión no se estuviese desarrollando. Si era la segunda opción, en unos días tendría un aborto espontáneo. Por lo que me contó cómo actuar en ese caso. Y me recomendó que esperase 15 días para repetirme la eco en otro gabinete al que me derivó, pues ella no es tocóloga y no tenia todo el equipamiento necesario.

Justo esa semana era mi cumpleaños, los famosos 30 ni más ni menos. Pero no tenía humor de celebraciones. Sólo quería esconderme desaparecer. No había pasado ni una semana desde que nos habíamos enterado de la noticia y ya quería a ese bichito como a nadie en el mundo. ¿Y tenía que esperar 15 días? ¡Ni de broma! Pedimos cita en el Gabinete Pilar de Zaragoza, donde mi ginecóloga me había recomendado al Dr. López Galián. Allí, Juan me repitió la eco y sus palabras se me quedaron grabadas a fuego: ¿lo oyes? ¡ése es tu bebé!

La naturaleza había decidido jugarme un mala pasada con eso del ciclo menstrual, y sólo estaba de un mes menos de lo que pensaba. Desde entonces, Juan se convirtió en mi nuevo obstetra y fue él quien me ayudó a traer al pequeño Lucas.

El embarazo fue estupendamente. No tuve nada de náuseas ni la típica ciática. También os tengo que decir que han sido los meses en los que he hecho más deporte de toda mi vida jajaja.

No quería ponerme como una vaca y quería preparar bien mi cuerpo para el parto. Por lo que, una vez pasado el primer trimestre, empecé a hacer natación y pilates para embarazadas. Si lo estáis pensando, os lo recomiendo al 100%. Primero porque conoces a más chicas con las que compartir experiencias del embarazo (hacerlo con personas que no están viviendo ese momento puede aburrirles bastante, obvio) y segundo porque los músculos se vuelven bastante más elásticos. De cara al momento parto y post parto, creo que ha sido una de las mejores decisiones que he podido tomar. Engordé apenas 9 kg. De los cuáles, 3,5 kg fueron de crió. Así que, al poco tiempo de salir del hospital ya había recuperado mi peso. Si pincháis en las imágenes podéis ver dónde estuve yendo yo a clase.

Cuando estaba de 35 semanas, me dieron la baja en el trabajo. Realmente me encontraba bien, pero tenía mucho estrés. Echaba muchas horas y el médico me recomendó que me tomase ese último mes de descanso porque parecía que el peque estaba empezando a coger menos peso del que debía.

Así que, ¡vacaciones! Fue un mes que viví con mucho nerviosismo. No saber en qué momento ni cómo decidiría Lucas llegar, me ponía de los nervios. Preparé su habitación mi veces. Cambié el orden de los muebles. Rehice la bolsa del hospital. El síndrome del nido me cogió con mucha fuerza jeje

Mira qué Baby Shower nos prepararon nuestros amigos y familia

Ese mes comencé a prepararme un poquito más a fondo para el parto. En clase de pilates, siempre terminábamos con ejercicios de Kegel para favorecer la elasticidad del suelo pélvico. Y, además, comencé a hacer ejercicios con Epi-no. Una espacio de balón inflable para ejercitar el músculo del periné y favorecer la fase del expulsivo. Básicamente, intentar que los puntos de la episiotomía se redujesen al mínimo. Y la recuperación del post parto fuese lo mejor posible.

En la semana 39, me hicieron los famosos monitores. Y vieron que el peque no tenía todavía demasiadas ganas de salir. Así que me citaron para la siguiente semana, justo para el día siguiente al que salía de cuentas. Si Lucas no había llegado entonces, habría que decidir qué hacer.

El martes 6 de marzo, había partido del Real Madrid en la tele. Y a mi me dolían un montón las lumbares. Era el día que salía de cuentas y Lucas no se había decidido. Así que terminó el partido, mi chico me hizo esta foto en la que sería la habitación del peque y nos fuimos a dormir. Antes de acostarme, decidió hacer algunos ejercicios de pilates para relajar las lumbares. Y de repente, pff, noté como si algo se rompiese. No sentí dolor, pero algo había pasado. Fui al baño porque de repente tenía muchas ganas de hacer pis. Y no… no era pis. ¡Acababa de romper aguas!

El momento había llegado, ¡mantén la calma! Ahora hay que observar el tiempo de las contracciones y todo lo que nos habían explicado en los cursos de preparación al parto.

¡Qué nervios! Pero…nosotros tuvimos que esperar un rato para ver a Lucas. Y vosotros tendréis que esperar para conocer el resto de la historia. ¡Así es la vida!

¿Cómo fue vuestro embarazo?

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