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Gatos, los reyes de la casa con FeelWood BCN

Gatos, los reyes de la casa con FeelWood BCN

Gatos, nuestro segundo amor en L’Alacena. Alguna vez os he enseñado a nuestra gata en Instagram, ¿verdad? Se llama Shibu y es un amor de gata. Vamos, de hecho, parece casi más un perro de lo mimosa que es. En casa, mis padres siempre han sido de tener animales. Si no era un pollito, era un gato, sino un hámster… Pero de todos los que tuvimos, nuestro gato Spyro es al que le tengo más cariño. Cuando me independicé, lo primero que hice fue conseguir que mi pareja aceptase tener animales en casa… Teniendo en cuenta que “odiaba” a los animales, era mucho pedir comenzar por un gato. Pero un día nos llamó una amiga que habían encontrado una camada abandonada, y cuando los vimos, no nos pudimos resistir. Y así llegó Shibu a nuestras vidas.

El caso es que, buscando artesanos por internet, nos topamos con el proyecto de Idoia. Y, claro, teniendo gato en casa, ¿cómo no nos iba a llamar la atención? Son proyectos donde se ve que realmente están pensados para que el gato disfrute. No son el típico comedero, o la típica cama que encuentras en cualquier tienda de animales. Y que luego, seguramente, no te sirvan porque los gatos son…”muy suyos”. O eso es lo típico que dice alguien que no conoce bien a los gatos.

A ver, al final, todos somos “muy nuestros”, ¿no? Personas y animales. Tenemos gustos, preferencias… Y si tú decoras tu casa siguiendo un estilo en particular porque es el que te gusta, ¿por qué no iba a ser igual con los gatos? Lo malo es que ellos no pueden decirte: “mira, humano, me gusta la cama de madera y en las alturas”

Por eso, nos encantó el proyecto de Idoia: FeelWood BCN. Desde el primer momento te das cuenta de que ella es una “fan” de los gatos. Que busca su bienestar y que se sientan realmente a gusto. Y creo que sus productos lo demuestran. Rápido nos pusimos en contacto con ella porque queríamos saber cómo se le había ocurrido la idea y quién era el alma detrás de este proyecto. ¿La queréis conocer?

Mi nombre es Idoia y nací en Barcelona el 1 de Octubre del 1988, tengo actualmente 31 años. Viví allí hasta que me mudé a Zaragoza en 2018. Me licencié en Psicología Clínica, mientras trabajé en mil cosas, dependienta de tienda, camarera, etc. Una vez terminé mis estudios, hice un master que me especializó en Psicología Cognitivo Conductual y posteriormente un postgrado para entrar en el ámbito de las organizaciones y hacer lo que realmente me apetecía, dedicarme a la gestión de la formación. Empecé entonces a trabajar en una multinacional dedicada a la venta al por menor de productos de bricolaje y construcción en el departamento de Formación, dentro de los Recursos Humanos.

Justo en ese mismo momento alquilé mi primer taller en el Poblenou de Barcelona.

Me defino como una persona muy trabajadora, algo pesimista y, aunque no lo hubiera dicho hace dos años, muy creativa.

 

 

P: Háblanos de tus creaciones.  ¿Cómo te lanzaste a ser artesana?

Hace unos unos cuatro años nació FeelWood BCN, mi marca. Pero es realmente hace dos años cuando empecé a dedicarle todo el tiempo que merecía y necesitaba. Justo cuando dejé mi trabajo fijo en Barcelona para mudarme a Zaragoza con la idea de ajustar mis gastos y poder invertir en la marca de una forma mucho menos arriesgada.

Tener una marca implica dedicarle todo tu tiempo y todo tu esfuerzo, así que eso hago. Me vuelco en cuerpo y alma a hacer que mi pequeño bebé llegue a muchas personas, y por consiguiente a muchos animales, sobre todo gatos. La mayor parte de mi tiempo lo paso en el taller, fabricando los productos que luego envío.

Los productos que fabrico están hechos con madera, la mayoría de ellos con madera reciclada proveniente de pallets. Siempre que diseño un producto me gusta que sea lo más funcional posible, tanto para el gato como para la persona que lo va a tener en su casa y lo va a ver a diario.

Me gusta diseñar producto acorde a las tendencias de decoración, siempre siguiendo una linea minimalista. Me gusta combinar la madera con otros materiales naturales como la cuerda de sisal, algodón o el cannage.

En realidad nunca pensé que sería autónoma y mucho menos que me dedicaría a algo relacionado con la madera ya que no tenía ningún conocido o familiar que se dedicara a ello, ni siquiera como hobby.

Empecé cogiendo muebles de la calle y restaurándolos. Bueno, en realidad limpiándolos y pintándolos a mi rollo. No creo que se pudiera decir que lo estaba restaurando… Pero la cuestión es que gustó en las redes sociales y empecé a vender algunos muebles de esos.

Visto el éxito, me animé a apuntarme a un curso de media duración en Barcelona Activa aprovechando que estaba en situación de desempleo y allí transformé la idea de negocio. De la primera idea: vender esos muebles que “restauraba” al diseño y fabricación de parques para gatos.

P: ¿Qué es lo mejor y lo peor de ser “tu propio jefe”?

Lo mejor, sin duda, es la posibilidad de dejar fluir mi creatividad por donde quiera y no tener frenos a la hora de hacer algo, es decir, tomar mis propias decisiones. No me importa equivocarme. La balanza pesa mucho más a favor del gusto de poder decir esto sí, esto no, esto de esta manera aunque a veces pueda equivocarme.

Lo peor ahora mismo es estar sola. Aunque tenga el soporte de mi pareja, y amigas a veces me gustaría compartir desde dentro, sobre todo para poder marcar la linea de dónde empieza y acaba mi jornada laboral.

P: ¿Cómo es tu día a día?

Paso la mayor parte del día en el taller donde me he habilitado una mesa con lo indispensable para poder trabajar también en el ordenador. Aunque el trabajo de oficina prefiero hacerlo en casa, con los gatos, un té y con mi música.

Normalmente dedico unas 8 horas al trabajo de taller al día, como allí y por la tarde al llegar a casa me siento un rato en el estudio y respondo algunos emails, paso facturas, preparo post para Instagram, o lo que sea.

Lo cierto es que no sigo una rutina muy estricta en el trabajo de oficina porque sé que no la podría cumplir y eso me frustraría mucho. Así que aunque me organizo el trabajo a largo plazo (es decir, me marco las campañas en el calendario por ejemplo), no me organizo tanto el día a día en el sentido, hoy tienes que escribir sobre esto o enviar esto otro.

Aprendí de forma auto didáctica, con mucha intuición. La verdad es que no hice ningún curso ni me pasaba horas mirando Youtube, quizás si lo hubiera hecho hubiera aprendido mucho más rápido, quién sabe… La cuestión es que me frustro bastante rápido y prefería probar yo sola y repetir hasta que me saliera algo que no intentar imitar o copiar algo con pasos marcados, y que no me saliera igual.

La inspiración me viene de ver, escuchar, oír y tocar. Es cuando más agobiada estoy cuando más ideas me surgen y es porque mi cabeza se llena de estímulos.

Si me encerrara entre cuatro paredes y entrara en Pinterest, probablemente no me saldría ni una sola idea.

P: ¿Cuánto tiempo inviertes en cada producto?

El trabajo con la madera requiere de muchos procesos, y el trabajo con la madera reciclada, ¡todavía más!

Hay un paso, el primero, que ya no lo realizo yo porque sería imposible ir a buscar los pallets, cargarlos, llevarlos al taller y desmontar cada una de las baldas. Así que tengo un proveedor que se encarga de ese paso. Eso sí, sigo yendo a buscar la madera y cargándola para llevarla al taller.

Una vez tengo la madera en el taller, hacer una pieza conlleva todos estos pasos: Quitar los clavos de la madera, cortar, cepillar, lijar, montar las piezas, volver a lijar toda la pieza con un grano grande, volver a lijar con grano fino y después el acabado que se le quiera dar (color, tapaporo y barniz en la mayoría de los casos).

Cada pieza es un mundo, todas me llevan tiempos distintos, pero en general, cuánto más grande es la pieza, como el Arenero Tramuntana, más tiempo necesito. Y aunque parezca mentira, los comederos, comparados con las camas de los parques me llevan mucho más tiempo, porque el trabajo es menos mecánico, tiene muchos más procesos y necesita más tiempos de secado también

P: ¿Qué consejo darías a un artesano novel?

Lo que más me ha costado y me cuesta todavía, es mantenerme a flote y no dejarme llevar por mi pesimismo. Poco a poco voy tomando más confianza en mí misma y sobre todo en el proyecto, en parte, gracias a la gente que lo valora y así me lo expresa y también a las personas que compran y repiten.

No sé si tengo algún truco, la verdad… Pero quizás a mí desde el principio me ha servido mucho conocerme a mí misma y encontrar mi propio estilo. He tenido la suerte de que este estilo ha tenido una muy buena acogida, pero ese es mi consejo. No intentar imitar a nadie y no seguir los pasos de nadie porque si lo haces, te alejas cada vez más de lo que eres tú y pierdes tu esencia. Así que para mí lo fundamental es conocerse, saber qué es lo que nos hace especiales y a tope con eso.

P: ¿Cuál de tus creaciones es la más importante para ti? ¡Cuéntanos alguna anécdota!

La creación más importante es sin duda la primera que hice para mi primer gato. Me he propuesto reinventarla este año y añadirla al catálogo para ponerle su nombre.

Luego, hay muchos productos a los que tengo mucho cariño, como la Escalera Watson, la cama Dixie o el Arenero Tramuntana, que coincide que fueron de los primeros que presenté.

En general, cada vez que veo un proyecto grande montado en la casa de alguien en foto… ¡Flipo!

Y una anécdota es que el primer proyecto grande que hice fue para un Cat Café de Barcelona y en ese momento todavía no tenía ni web, ni catálogo ni seguidores en Instagram, de hecho, nunca en mi vida había hecho un parque más que el de prueba en mi casa con madera nueva.

Así que me lancé a pedirles una reunión, a la que me presenté con una libreta y muchas ideas.

P: ¿Cómo podemos conseguir tus creaciones? ¿Se pueden personalizar?

Todos los productos se pueden personalizar, tanto en tamaño como en colores. En la web se dan algunas opciones, pero si nos escriben, podemos adaptarnos a las necesidades y gustos sin problema.

Además, desde hace unos meses, tenemos un servicio de Asesoramiento de Gatificación de paredes. El cliente puede rellenar el formulario de la web y con la información que recibimos le pasamos varias propuestas. La idea es adaptar al máximo el parque a las características de los gatos, del espacio y económicamente.

P: ¿Impartes talleres?

Talleres a tope! Desde casi el principio oficial del lanzamiento de la marca, he organizado talleres para acercar el producto y las técnicas a todos los públicos. Hemos viajado a Barcelona, Madrid, Valencia y también Zaragoza para realizarlos. Es una manera genial de desvirtualizar a la gente y pasar un rato entretenido.

Muchas gracias L’Alacena por contactar conmigo para formar parte de vuestro proyecto.

 

Si quieres leer más historias como ésta, de artesanos que llenan los rincones de nuestro país, visita nuestra sección ¿Conoces a…? del blog. ¡Descubrirás historias preciosas!

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