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Si lo que sientes es amor, ¡díselo con una sonrisa!

Amor es la primera palabra que se nos viene a la cabeza cuando escuchamos “Febrero”. Y es que si hay algo que caracteriza este mes, además de tener menos días, es que celebramos San Valentín. Es cierto que, hoy en día, se ha convertido en una excusa más de consumismo. Semanas antes, comienzan a aparecer corazones en las tiendas. Mensajes de “para alguien especial”. Y parece que si no tienes a quién hacerle un regalo…¡no puedes vivir en este mundo!. Sin embargo, ¿alguien sabe de dónde nace esta tradición?

¡Pues para eso estamos aquí nosotras!. Tampoco os creáis que he hecho una investigación tipo tesis de doctorado. Pero cualquier excusa me sirve para creer que un día en el que se celebra algo tan bonito como el amor, tiene que estar sí o sí desligado del consumismo. Y, efectivamente. La tradición realmente conmemora las buenas obras realizadas por San Valentín de Roma entorno al concepto universal de amor y afectividad. Más tarde, en la Edad Media, sería cuando se empezaría a instaurar el amor cortés, las declaraciones románticas y el dios Cupido. Poco después, se añadiría también el concepto de amistad. Y la revolución industrial sería quién viniese de la mano con la creación de productos específicos para este día.

Se trata de una oportunidad de celebrar el amor y el cariño. Con independencia de raza, religión o cualquier otro criterio social. Siempre he sido de la idea de que es un día para celebrar con todas las personas importantes de tu vida. Esas con las que se te escapan las sonrisas cuando tienes un recuerdo. O las que con sólo leer un whatsapp tuyo ya saben cómo te encuentras por la “entonación” que has puesto. Y es que hay muchas formas de amor: familia, amigos, pareja, hijos… Cada persona que es importante para ti, llena tu corazón de forma especial.