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Punto de cruz, tradición creativa de la mano de L’Abu

Punto de cruz, tradición creativa de la mano de L’Abu

Punto de cruz, de ese de toda la vida. Ese que te hace invertir tiempo, hilo y dioptrías. Ésa es la tradición que Estela, L’Abu, ha recuperado para crear su propio proyecto. Sabéis que todas las historias de los artesanos que os presentamos, tienen un alma increíble. Pero, en esta ocasión, leer la entrevista de Estela ha sido casi como leernos a nosotras mismas. Estela da tanta importancia como nosotras a la artesanía, a recuperar las tradiciones… ¿Sabéis por qué? Porque es la única manera de que mantengamos viva la historia de nuestro país, de nuestras vidas y de crear productos únicos y especiales con… ALMA.

Seguid leyendo para descubrir quién está detrás de L’Abu

L´ABU soy yo, Estela Botello, una madrileña afincada en Barcelona. Llevo a Madrid en mis venas y Barcelona en el corazón. Desde el 2012 que me vine a trabajar a Barcelona no han hecho más que pasarme cosas bonitas.  Por eso creo que, inconscientemente, le puse algo de esta ciudad al nombre de L´ABU, no tanto porque sea una palabra catalana sino más bien la forma de escribirlo. L´ABU. La abu. Creo que la mayoría de los aquí presentes ha usado esa expresión alguna vez para referirse a su abuela. Y de ahí viene el nombre: L´ABU en honor a mi abuela Alicia.

Pasé gran parte de mi infancia con mis abuelos, mis padres trabajaban los dos. Mi madre no quiso dejar de trabajar cuando me tuvieron, fue una moderna de la época, por lo que pasé largas temporadas, por años consecutivos con mis abuelos.

 

 

L´ABU nace para dar vida a esos recuerdos, para recuperar unas tradiciones para honrar a mis abuelos, las personas que hicieron de mí la persona que soy hoy. Manos que, tras una larga carrera profesional como diseñadora de moda, me pidieron a gritos crear, pero desde el respeto, desde el amor por la naturaleza, por los animales y por el ser humano, crear con conciencia.

“Porque, ¿de qué sirve hacer cosas bonitas, si no hay lugar en el que disfrutarlas?”

Y qué mejor manera que recuperar las tradiciones, que sobre un material tan noble como lo es la madera. Bordados tradicionales de punto de cruz o algunos más modernos como los geométricos sobre bases de madera, a las que yo misma doy forma desde mi estudio en Barcelona. Bordados en madera hechos con alma, corazón y conciencia.

P: ¿Cómo te lanzaste a ser artesana? ¿Qué te motivó?

Siempre me gustó hacer cosas. Soy hija única y me aburría a menudo, por lo que hacer cosas con las manos me hacía pasar el rato.

Mi abuela me enseño a bordar, tejer, hacer crochet, coser a mano y máquina. Hacía un montón de manualidades. Desde tapetes, a cuadros a punto de cruz, ropa para las muñecas, bolsos, ropa. Y cómo no, acabé estudiando Diseño de Moda.

Trabajé como diseñadora de moda por mas de 12 años, y he disfrutado, aprendido y viajado muchísimo gracias a ello. Empecé trabajando en la ya desaparecida Blanco y gracias a ello viajé a países como Shangai, Tokio, Turquía, Bangladesh y Portugal. Fue en el 2012 cuando me ofrecieron un trabajo en el grupo Inditex y me mudé a Barcelona. No duré mucho ;D y a los meses empecé a trabajar en una empresa turca.

Viajaba mucho. Me tiraba la vida en el avión y fuera de casa. 10 días en Turquía, 10 días en Barcelona. Era feliz. Me encantaba viajar y ver los entresijos de la industria de la moda. Eso me gustaba más que el diseño en sí. Pero quería más. Quería irme más lejos todavía.

Así que, “causalidades” de la vida, una compañera de trabajo de Blanco era jefa del equipo de diseño de una empresa en Bangladesh. Y allí que me fui. Estuve viviendo en este maravilloso, a la par que duro, país por un año y medio. Puedo asegurar que ha sido una de la experiencias más bonitas de mi vida. Quizás todavía seguiría viviendo allí de no ser por un ataque terrorista en un restaurante al que íbamos muy a menudo los expatriados. Mataron a italianos, japoneses y también a los locales que no cumplían las normas religiosas que sus asesinos consideraban. El ataque fue reivindicado por el Estado islámico.

Esto provocó que el 90% de los expatriados que estábamos allí viviendo, nos fuéramos del país. Continué trabajando en esta empresa por un año y medio más. Iba y venía una vez al mes, pero algo estaba fraguándose en mi interior. Pero ya llevaba un tiempo que el mundo de la moda me chirriaba, antes de vivir en Bangladesh incluso.

Las producciones masivas, el consumo desproporcionado, la contaminación de estos países, las condiciones laborales de los y las trabajadoras. Y encima, vivirlo tan de cerca y desde el otro lado de la barrera, hizo un clic que ya no me dejó estar.

Fue por todo esto que en 2018 dejé mi trabajo y empecé a crear lo que sería mi empresa.

P: ¿Qué es lo mejor y lo peor de ser “tu propio jefe”?

Lo mejor es poder organizarme y lo peor es poder organizarme, jajajaj. Soy malísima a la hora de planificarme. Mi padre siempre ha insistido en la planificación, los horarios, los calendarios y yo no sé si inconscientemente, por pesado, he hecho todo lo contrario. Estoy trabajando en ello y sé que lo conseguiré.

Otra cosa buena y mala es trabajar en casa. Lo bueno es que estoy con mis perritos y mi gatita 24/7 y eso me encanta.  Tommy es mi perro desde hace 14 años. Cuando me vine a Barcelona a vivir me lo traje conmigo. Pero al tiempo empecé a viajar y tuve que dejarlo con mis padres. He estado sin vivir con él alrededor de 6 años y ahora ya no me quiero separar de él. Y lo malo de estar en casa es que potencia mi faceta de ermitaña, más de lo que me gustaría.

Necesito a la gente, necesito relacionarme. Pero soy muy casera, es una mezcla extraña, pero posible. Doy fe.

P: Cuéntanos un poco de tu técnica ¿Dónde encuentras la inspiración?

Fue justo antes de irme a Bangladesh que estuve un par de meses sin trabajar. Hacía unos meses me había comprado una Dremel, una herramienta rotativa multifunción y un amigo me había regalado una sierra de marquetería eléctrica. A parte de las mil y una herramientas que ya tenía. Como ya he dicho, soy muy de hacer.

Una tarde, buscando inspiración en Pinterest, vi la técnica del Hilorama, que se llevaba mucho por aquella época. Hablamos del 2014. A mí no me motivaba esa técnica, además ya la estaba haciendo mucha gente. Es otra de las cosas que tengo. NO puedo hacer algo que ya estén haciendo mil personas, me cuesta.

Así que me dije: “y si en vez de clavar clavos haces agujeros y coses la madera?” Además, era una manera original de mezclar ambas pasiones, madera e hilos. Y así hice.

Mi primer bordado sobre madera fue un Lobo geométrico, que sigo teniendo colgado en el salón y un ciervo que regalé a una amiga.

Así, sin saberlo, surgió L´ABU,

Tuvieron que pasar 4 años para que ese primer proyecto se convirtiera en mi negocio.

La naturaleza es mi principal inspiración. Me encanta hacer animales, flores, plantas, paisajes. Y las tradiciones son algo muy importante para mí. No debemos dejar que desaparezcan. Los oficios artesanales son lo mejor que tenemos para traernos al presente, devolvernos nuestra esencia, que desgraciadamente estamos olvidando.

Cada vez que hago un cuadro a punto de cruz me viene recuerdos de mi infancia, de mis abuelos, de mis primas, de mi infancia. Y quiero que la gente experimente eso cuando reciba un L´ABU. Los recuerdos son lo más bonito que tenemos.

Por eso uno de mis productos son Kits de costura.

Son kits básicos: unos banderines de madera contrachapada, que no es el material que yo uso, pero que sirven para iniciarte en este arte y, además, para traer de vuelta esos recuerdos de la infancia. Esos recuerdos en los que quizás sales tu con una aguja en la mano o quizás está tu abuela, o tu madre, bordando alguna mantelería.

Tengo en mente sacar Kits con la madera que yo uso para que quien quiera pueda hacerse su cuadro bordado.

P: ¿Qué procesos sigues? ¿Qué materiales utilizas? ¿Cuánto tiempo inviertes en cada producto?

La madera que uso es la  Paulownia y es conocida en China, su lugar de origen, como el Árbol de la Vida. Sus fuertes raíces se encargan de evitar la erosión del suelo y sus grandes hojas, no solo hacen de este árbol la planta que absorbe mayor cantidad de CO2, sino que además mejoran la calidad del suelo, debido a su rápida descomposición. Tiene bien merecido el nombre, ¿no?

La primera parte del proceso es el diseño. Siempre me vienen ideas a la cabeza, pero el diseño va variando según voy trayéndolo a la realidad.

Para realizar el diseño utilizo el programa de ilustración vectorial, por que los L´ABU se hacen en tres fases de corte, que anteriormente han sido dibujadas vectorialmente.

Cada agujero por donde pasa la aguja es un punto que ha sido dibujado para tal efecto.

Para que te hagas una idea la Rosa Alicia tiene alrededor de 600 puntos/agujeros que he tenido que dibujar.

Una vez que tengo el diseño por capas, mando esa información a “LA MÁQUINA” (así la llamo, en mayúsculas. Sin ella L´ABU no existiría) y ella se encarga de cortar las piezas. Ahora que está cortado queda la parte que menos me gusta, lijar.

Cada pieza lleva de dos a tres “manos” de lijado y de barniz (al agua y sin tóxicos, por supuesto) y es el proceso que mas pereza me da.

El siguiente paso y el mejor de todos es el momento de bordar. Se me pasan las horas. Disfruto y eso es algo maravilloso.

P: ¿Qué es lo que más te cuesta como emprendedora?

Una de las cosas que más me ha costado es ser consciente que lo que hago, el día a día, bordar, dibujar, es mi trabajo. A día de hoy todavía me siento a bordar pensando que debería estar trabajando y me tengo que decir “EY! Estela, que éste es tu trabajo ahora”.

Es muy fuerte cómo estamos condicionados y acostumbrados a realizar trabajos que no nos aportan, que hacemos porque no nos queda otra. Y cuando trabajamos en algo que nos apasiona, que nos sale de dentro, que disfrutamos, pensamos que no estamos trabajando.

P: ¿Cuál de tus creaciones es la más importante para ti?

Me cuesta decidirme por una en concreto porque todas tienen algo, pero quizás la Rosa Alicia, por lo que conlleva, es la más importante. En todas hay un recuerdo.

Las rosas de mi abuela, el petirrojo que visitaba a mis padres mientras trabajaban el jardín, los animales que me han acompañado toda mi vida, todos tienen su historia.

P: ¡Cuéntanos alguna anécdota!

Recuerdo como un día, cenando con una muy buena amiga, le dije, “El año que viene voy a asistir como artesana al Festivalet” (una de las ferias de artesanía más importantes a nivel nacional que se lleva celebrado desde el 2009)

Siempre que iba a alguna de sus ediciones pensaba si algún día estaría ahí exponiendo. Y ese fue mi propósito para el 2019. No pudo ser ese año, no llegué a tiempo. Pero nunca es tarde si la dicha es buena, así que en el 2020 conseguí asistir como artesana con mi marca: L´ABU.

También, un mes antes, asistí a otro market que tenía en el punto de mira y que me hacía especial ilusión por estar destinados sus beneficios a los gatos a abandonados de Barcelona, el We Love Cats Market.

Todos los L´ABUs llevan un trocito de mí y cada pedido es especial. Todos tienen una historia detrás. Lo que nos hace únicos a las artesanas, creativas, es que detrás de ese pedido, detrás de esa consulta, hay una persona que te está eternamente agradecida porque has querido invertir en ella.

Nosotras ponemos toda la carne en el asador y todo el corazón en lo que hacemos, pero nuestra clienta pone su confianza y eso convierte cada pedido en algo especial.

Hay una clienta, que yo cariñosamente la llamo “La Loca de los L´ABU”, porque me conoció en el We Love Cats y me compró dos L´ABUs. Me visitó en el Festivalet y me compró otros dos L´ABUs. Y no contenta con eso, me encargó unos muebles para su hogar, de los cuales estoy tremendamente orgullosa.

Me sacó de mi producto habitual y gracias a ella he descubierto una rama de L´ABU que no descarto sea por donde vayan los tiros en un futuro.

P: ¿Cómo podemos conseguir tus creaciones? ¿Se pueden personalizar?

Puedes contactar conmigo a través de mi Instagram @labustudiobcn o comprar directamente a través de la web www.labustudio.com.

Los recuerdos o vivencias de cada persona son únicas, por lo tanto todo lo que L´ABU hace es personalizable

P: ¿Impartes talleres?

La idea era empezar a hacer talleres, pero con todo esto del Covid se ha paralizado todo.

Lo bueno es que he rodado un curso para la plataforma de cursos online Doméstika, por lo que quien quiera aprender a bordar en madera puede hacerlo online. No sé cuando saldrá, pero este año seguro.

Igualmente, en cuanto haya oportunidad me gustaría retomar los talleres presenciales. me gusta el contacto con la gente.

Mil gracias Mireia y Beatriz por apoyar a las artesanas y creativas y darnos visibilidad.

El mundo es más bonito con personas como vosotras.

Si quieres leer más historias como ésta, de artesanos que llenan los rincones de nuestro país, visita nuestra sección ¿Conoces a…? del blog. ¡Descubrirás historias preciosas!

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