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¿Te gustaría conocer nuestra romántica historia de amor?

¿Te gustaría conocer nuestra romántica historia de amor?

¿Te gustaría conocer nuestra romántica historia de amor?

No soy la persona más romántica del mundo, lo admito. Me cuesta mucho expresar determinados sentimientos. Pero eso no quiere decir que no me desviva por mis seres queridos.

No sé si por eso de que es febrero. O porque tengo al churri a kilómetros de distancia y lo echo de menos. Pero me apetece contaros cómo nos conocimos.

Han pasado ya casi 16 años desde que recibí un mail con un virus. Y es que nosotros nos conocimos en la época de Messenger y los virus de Hotmail.

Justo acababa el verano y recibí un mail de un tal Álvaro. Lo abrí y agregué a los contactos porque en el instituto había mucho Álvaros. Y pensé que sería uno de ellos.

Pero resultó no serlo. Comenzamos a hablar por Messenger. Y, la verdad, es que él era bastante seco al principio jajaja. Al final acabamos descubriendo que había sido novio de una amiga mía de donde veraneo. Y, por eso, me había llegado el mail de virus. Teníamos un contacto en común. Incluso una vez en verano habíamos hablado por teléfono.


¡Qué romántica versión del destino!

Después de varias semanas hablando, decidimos conocernos. Lo pienso ahora y sólo se me ocurre decir:¡estás como una cabra! Tal y como están las cosas con las mentiras en las redes y demás… Ahora no lo habría hecho ni en broma. Pero cuando tienes 16 años… ¡no lo piensas! Nunca se me olvidará nuestra primera cita. Un paseo por la castellana, nada del otro mundo. Pero ya entonces saltaron chispas. Literalmente, al rozarnos nos dimos calambre .

Y desde ese momento han pasado casi 16 años. Algunas de mis amigas del instituto me dijeron que si llegábamos a estar un año juntos, nos daban una fiesta. ¡Me deben unas cuantas!

Desde ese momento, encontré mi alma gemela. En algunas cosas somos muy diferentes. Pero en formas de ser nos complementamos a la perfección. Yo tengo momentos en que estallo y él sabe “torearme”. Tengo muy mal genio y, el pobre se lleva muchas broncas sin comerlas ni beberlas. Pero tiene la paciencia necesaria para saber que soy perro ladrador.

Y pronto encontramos nuestro mayor hobby en común: viajar. Tres años después de conocernos, hicimos un viaje a Berlín. Y desde entonces no hemos parado. Cada año un país nuevo. Rutas de 20 días o más si podemos.

Y ahora, con el peque, queremos compartir este hobby. Cotillear ciudades, conocer otras culturas.

Y por hoy, ¡suficiente romántica! Para otro día os cuento cómo fue nuestra boda y pedida de mano, ¿os apetece?

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